Sería imposible reescribir la historia de una banda inventando un falso big bang donde no existen las influencias. Como todos, entonces, Los Calzones debutaron como Los Calzones Rotos en el sur del Gran Buenos Aires, haciendo un repertorio de covers de sus bandas favoritas (Madness, Bad Manners, The Specials, The Skatalites y The Selecter) con algunos temas propios como el picaresco “Cerveza Ska”. La gira de verano del año siguiente los afianzó como banda y fundaron un sello propio para dejar sentado su manejo independiente, que trascendía las modas.

Promediando 1991 llegaría finalmente el disco debut, Los Calzones Rotos, con hits como “Ska del Novio” y “Skabaret”. Aquel impacto los proyectó al interior del país, donde comenzaron las giras.  A principios de 1993 editaron su segunda producción llamada Porrompompero, con hits como “Cuídate la Cola”, “Porrompompero” y “Todo lo que Duele”.

El primer gran paso después del despegue llegó en 1995, coincidiendo con su tercer disco; Jungla Ska, grabado por el ingeniero Gustavo Borner, mezclado y masterizado en Los Ángeles, USA, por Wally Traugoth, un veterano gurú que trabajó en producciones de Pink Floyd y Soul Asylum, entre otros.

Los tours por Mendoza, Bariloche, el norte y el sur de Argentina con picos de convocatoria y la edición del material en Uruguay, Paraguay, Bolivia, Chile, Ecuador y Colombia consolidaron la escalada definitiva de Los Calzones, tanto a nivel artístico como comercial, cerrando un año espectacular.

Para principios de 1996, arribaron a Chile donde unas 25.000 mil personas siguieron eufóricamente sus pasos por todo el país. Una cantidad similar a la que presenció la actuación de la banda en la edición ‘96 del Festival de la Canción en Viña del Mar.
Después de aquel hito, optaron por pasar a llamarse definitivamente Los Calzones, dejando atrás el antiguo mote de «Rotos». Una vez seleccionados los temas del próximo disco, volaron nuevamente a Los Ángeles. Allí, nuevamente con la sapiencia de Gustavo Borner, en los estudios N.R.G., Mad Dog y Rusk Sound, plasmaron lo que sería conocido como Aconcagua su cuarto disco de estudio, que apareció en el verano 96-97 y en pocos días se convirtió en el favorito de los programadores radiales.

En 1999, viajaron nuevamente a Los Ángeles. donde grabaron el nuevo álbum. En el mes de marzo Mugre llegó a las bateas y trajo de la mano a «Milonga Ska», una energizante y arrabalera fusión que en muy poco tiempo se convirtió en uno de los temas mas escuchados junto a “Levanten las copas”, futuro hit a la hora de festejos públicos y privados de miles de argentinos.

Ese mismo año realizaron la tercera edición del «Guillatún Tour”, una suerte de homenaje a las culturas ancestrales argentinas y pasaron por Buenos Aires para compartir escenario con Bad Manners, una de las bandas más importantes del ska.

El nuevo milenio los encontró a puro show: se calcula que unas 100 mil personas dijeron presente en 20 conciertos por toda la Costa Atlántica Argentina. La maratón cargó las pilas de cara a su nuevo y ambicioso emprendimiento: plasmar un disco de covers del rock argentino, con la particularidad de presentar a un miembro original de la banda homenajeada en cada track. Así fue como desfilaron Gustavo Cerati, Andrés Calamaro, Daniel Melingo, y Stuka, entre otros. El disco se llamó Plástico y fue grabado en los estudios Panda y los estudios Igloo (Los Ángeles).

Acto seguido, realizaron la primera parte del «Guillatún 2001» que los llevó por 17 provincias argentinas con 32 conciertos al aire libre con entrada gratuita para 250.000 espectadores. De regreso a Buenos Aires, en prácticamente una escala, volaron a San Carlos de Bariloche para su sexta temporada. Al poco tiempo, lo presentaron en Buenos Aires y por primera vez en Cemento. Y en otro hito significativo de la banda, a fines de aquel año tocaron por primera vez con un recital programado y promocionado por radio y televisión en las Islas Malvinas.

Plástico fue editado en Estados Unidos, España, México, Chile, Perú, Colombia y Centro América. En febrero de 2002 partieron de gira promocional a Chile, Perú, Colombia, Venezuela, Puerto Rico, Costa Rica, USA y México y lograron una edición japonesa del disco con dos bonus track de “Yo quiero morirme acá” tomado en vivo en las Islas Malvinas y “Uno, Dos, Ultraviolento” en versión demo.

En el verano de 2003 despidieron su sexto disco con el “Guillatún Solidario”, que a diferencia con los anteriores tours por la costa atlántica y alrededores, en éste se juntaron alimentos no perecederos en cada una de las ciudades destinados a comedores escolares.

En el mes de marzo emprendieron una nueva gira por USA, Puerto Rico y México hasta mediados de mayo. Mientras tanto comenzaron a pre producir su séptimo disco Frecuencia extrema, en forma paralela a su séptima temporada consecutiva en Bariloche. Luego de las giras se concentraron una vez más en los estudios Igloo Music a grabar su nueva producción de estudio junto a Gustavo Borner nuevamente como ingeniero. El disco a diferencia del anterior no tuvo invitados de relevancia, pero alcanzó una personalidad sonora sorprendente que rompió con los patrones establecidos del mismo grupo. Frecuencia Extrema vio la luz en mayo de 2004, integrado por doce canciones. Para muchos, es el reflejo de Los Calzones en su máximo poder vigorizante, y se ganó un lugar de privilegio como favorito para aquellas personas a las que le gustan las emociones fuertes.

Las giras constantes y la unión del grupo prosperaron en los años siguientes. Como los buenos vinos, Los Calzones se tornaron mejores con el tiempo. Hacia finales de 2007 editaron Tanguito, o la suma de todas las experiencias, toda la sapiencia y la frescura de una banda condenada a crecer. Grabado en Igloo Music de Los Ángeles, los mostró desparramando todas las cartas sobre la mesa, yendo del ska tradicional al reggae roots, pasando por una sintonía tanguera, punk, ritmos centroamericanos y una versatilidad al servicio de la música. Su primer corte de difusión, el irresistible «Loco», cuenta con un dúo entre El Pingüino y Lila Downs, leyenda del under mexicano.

En el periodo 2007 al 2018, la banda decidió alejarse del mainstream y mudarse a Bariloche. Allí, se dedicaron a componer lejos de la gran ciudad y por sobre todas las cosas a tocar. Hicieron más de 220 shows al año en un mismo lugar y en forma prácticamente diaria, en un entrenamiento vertiginoso de conciertos.

Durante el 2019, apareció Chamuyo, que tuvo gran aceptación por lo que también volvieron a girar por Argentina y Sudamérica. «Caras y caretas» se transformó en el primer corte. Un poderoso tema declaradamente anti-sistema. «Garca» es otra rabiosa e inequívoca declaración de principios ante las instituciones. Alternaron coqueteos con lo urbano en «Una vela», con el reggae en «Nada es igual» y potenciaron sus coros incisivos y melódicos en «La vida». Abordaron la discriminación global en «La Tierra acelera», el surf rock en «Causa y consecuencia», una oda contra el consumismo, «Despertar» habla sobre la ecología y los recursos naturales, «SkaPaz» es un firmado antibélico y «Almas radiactivas» (feat Sr. Flavio) sobre las relaciones humanas. El disco concluye con una pieza instrumental titulada «SkaRules», como no puede ser de otra manera, de la mano del ska.

Se sucedieron las presentaciones por el país y las constantes giras por Sudamérica, con frecuentes visitas a México, Colombia, Costa Rica y resto de Centroamérica.

En 2026, renovados, honestos, políticamente incorrectos, combativos y con más furia que nunca, LOS CALZONES presentan un nuevo álbum. HUELLA es el flamante trabajo del que se desprende “Juntos”, su primer corte de difusión. Tras 37 años en el ruedo, la banda va por más enarbolando con orgullo y por todo el mundo la bandera del SKA.

HUELLA fue registrado en los legendarios Criteria Studios de Miami y al igual que los anteriores álbumes fue mezclado en Igloo Music de Burbank, California. La grabación y mezcla pertenecen a Gustavo Borner, el multipremiado ingeniero de sonido argentino poseedor de más de 30 premios Grammy. Borner se encargó de la ingeniería de voces, complementadas en Buenos Aires con Alvaro Villagra y Mauricio Escobar.

HUELLA es el décimo trabajo de la agrupación en sus 37 años de carrera.